domingo, 26 de noviembre de 2017

Los mismos de siempre

Los que sabemos esperar, los que siempre estamos, los que ponemos nuestro tiempo a disposición de los demás, los que seguimos esperando porque decidimos que íbamos a destinarle ese momento a tal persona terminamos perdiendo el tiempo.
¿De qué vale hacer el reclamo o decirle al otro que se caga en vos y en tu tiempo? ¿Para qué avisarle que vas a estar disponible? Ya lo saben, y como estás, siempre estás, no importa. Da lo mismo.
En algún momento nos cansamos, de tanto esperar dejamos de desear compartir tiempo con ese otro ser, se pierde la ilusión.

Ya pasé por esto. Volví a apostar y ahora me encuentro en lo mismo.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Prueba de galeras

El amor, las relaciones personales, la distancia, lo que dice, lo que no dice, los fantasmas del pasado que vuelven a aparecer, los fantasmas del presente, son cosas que no entiendo. A veces creo entenderlas y estar a la altura de la circunstancia, hasta que un instante de realidad te hace entender que no entendés nada.
Otra vez vuelve la sensación de desconcierto con un poco de angustia mezclado con la experiencia. Te pones en el lugar del otro, o eso es lo que intentas. ¿Qué se puede hacer cuando la desconfianza crece sin motivos?
Por amor propio y amor a la persona que elijo opté por contar todo, hasta aquello que me parece tonto. No tengo porqué ocultar lo que hago. Si duermo la siesta con una amiga, si tomo mates con alguien o simplemente deseo estar sola. ¿Qué tiene de malo estar echada como una morsa con un/a amigo/a en la cama? ¡Es un amigo! y como tal comparte un montón de cosas.
Quizá eso pueda confundir a quienes no viven la amistad de esa manera, o las malas experiencias que vivieron las trasladan ante la mínima duda. Pues no, no todas somos iguales, no todas engañamos, no todas disfrutamos de que nuestra amada sienta dolor por experiencias pasadas.

viernes, 17 de noviembre de 2017

A la vuelta de mi casa

Como muchas noches salí a caminar. En la calma de la noche de una ciudad insegura puede no pasar nada o pasarte todo.
Salí con la ropa de dormir, me puse unas ojotas, el teléfono y la plata en la mano.
El kiosco está a 3 cuadras. Siempre camino sola, tranquila, a veces me cruzo con algún amigo o conocido. Esta noche fue distinta.
No me crucé a nadie. Cuando llego a la avenida desde un auto un hombre solo me hace una pregunta. No escuché y me acerqué con cierta distancia, podía ser alguna persona perdida.
Ya mas cerca el hombre me dice:
-Estamos solos- y algo mas que no escuché.
Seguí caminando. No tuve miedo, pensé que era un tarado más. Vuelvo a cruzarlo en la próxima esquina, el semáforo estaba en rojo y le dio lugar a decirme:
-¿Vamos a dar una vuelta? Estamos solos.
Otra vez seguí caminando sin hacerle caso, todavía me quedaba una cuadra y podía encontrarme con algún amigo.
Compré en el kiosco sin problemas y volví caminando por la avenida. Caminar por adentro era mas corto y mas peligroso. No había nadie en la calle.
Una vez en mi cuadra veo que desde la esquina viene un auto, se para en mi casa. Era el mismo hombre, algo alterado, aparentemente nervioso y con deseos de algo mas que una charla.
Ahí me dice:
-Dale, estamos solos. Vamos a dar una vuelta.
-No. Chabón, déjate de joder. Andate a la mierda.

Arrancó el auto y desapareció. No me pasó nada. Quizá me salvé de un secuestro o una violación. En ese momento sí tuve miedo.
A mí no me pasó nada. ¿Si este hombre hace esto todas las noches? ¿Si alguna mujer se subió en su auto?

lunes, 13 de noviembre de 2017

Stress virtual

¡Ya está! Me acostumbré y me gusta que mi vida se resuelva ante una computadora.
La tengo, funciona bien, evita que vaya a cualquier lugar porque sí. Lo resuelvo sentada en casa con un mate lavado.
Hasta que... tenés que hacerte un perfil en algún portal: trabajo, información, red social.
Los casilleros obligatorios se tornan idiotas.
Hacerte un perfil en una página que ofrece trabajo no sólo hay que poner el área de trabajo, también la sub-área y datos que no vienen al caso.

Creo que stress inicial es previo a cargar los datos laborales. Los datos personales son aún mas lentos y si vivís fuera de la capital podes estar unos 5 minutos hasta encontrar cómo cargaron el nombre de tu barrio que está del otro lado de la General Paz. Cuando resolviste eso, sos feliz por los siglos de los siglos.

lunes, 24 de julio de 2017

Un maniquí víctima de abuso sexual

En la escena había un maniquí víctima de abuso sexual con heridas de bala en el torso.
Todo era complemente bizarro. El abusador, si así hay que llamarlo, era una persona que aún no había reconocido la policía.
Mas que abusador era psicópata. ¿Qué le pasaba a esa persona para violar a un muñeco con forma de mujer vestido con lencería erótica?
Esa mañana fue extraña.
Mis padres vivían de un negocio de lencería erótica y objetos sexuales. Todas las mañanas me llevaban a la escuela y después se iban al local. Muchos días desviaban el camino para pasar por la puerta del local y ver si todo estaba bien. Esa mañana era distinta.
Doblamos en la esquina y se veían policías, patrulleros y muchos curiosos. De lejos no sabíamos si era nuestro local o de algún comerciante de la cuadra. Sí, era la lencería de mis padres. No me dejaban entrar porque el contenido era demasiado fuerte para una nena de 7 años.
Estaban tan nerviosos que pararon. Yo me quedé con mi mamá en el auto. Ella trataba de calmarse. Todo parecía un robo. Como mi papá no volvía y mi mamá no controló sus nervios bajó del auto y me pidió que por favor no me moviera, que iba a buscarlo para que me llevara al colegio.
Yo no entendía qué pasaba, sabía que no era bueno.
Mi curiosidad también era alta, aún sabiendo que no podía moverme del auto bajé y entré al local.  Seguramente los policías estaban dispersos como para no ver a una nena con ropa escolar  entrar a un local de lencería. Mis padres estaban alterados.
Entonces escuché esas palabras de alguno de los policías:

-No hubo hurto, ya revisamos el local. La caja registradora se encuentra cerrada, todo en su lugar. El maniquí fue víctima de abuso sexual y con agujeros de bala en el torso. No sabemos qué pasó. ¿Tiene cámaras?

Solo se veía un poco de mercadería en el piso, portadas de películas con mujeres y hombres desnudos, un maniquí en el piso con la ropa que exhibía rasgada y agujeros. Eso vi yo. Me quedé sorprendida por las fotos de las películas, no se parecían a las que tenía en mi casa con dibujos de animales.

Me vieron, rápidamente mis padres me subieron al auto y me dejaron en la escuela. Fingían estar relajados. Por una semana no pude sacarme esas imágenes de la cabeza.

Durante un mes solo se hablaba de ese robo extraño en mi casa. ¿Quién era? ¿Por qué lo hizo? ¿Era un abusador? ¿Había un violador por la zona? ¿Era un ladrón? ¿Por qué una lencería? ¿Conocían a esta persona?
Ese mes la policía venía a mi casa, mis papás al juzgado, llamadas telefónicas. Por un tiempo tuvimos la línea telefónica conectada con la policía por si llamaba esta persona. Nunca llamó y nosotros tampoco podíamos llamar a nadie.

Una vez que terminó todo me explicaron que una persona mala había entrado a la lencería para robar, vio a uno de esos muñecos que parecen personas, se confundió, lo mató y escapó. Para una niña de 8 años era una explicación razonable.
Poco tiempo después nos mudamos a otra ciudad. Mis papás volvieron a poner el local de lencería y todo parecía normal. Me olvidé de ese episodio, pero siempre viví con mucho rechazo a los maniquíes.
Ahora tengo 25 años, les pregunté ¿Qué había pasado realmente?
La realidad es que esa persona se llamaba Rodolfo Sebastián Santoro, tenía 25 años cuando sucedió, era paciente psiquiátrico que se había escapado del hospital. En esos días la policía lo buscaba por haber abusado y matado a algunas mujeres de la zona. Su trastorno lo llevó a entrar a la lencería y abusar de un muñeco. Durante ese año no pudimos mudarnos porque sin querer estábamos metidos en un caso policial. Hoy Rodolfo está preso.
Nos mudamos en cuanto pudimos porque nosotros estábamos amenazados, mi mamá podía ser víctima de este hombre.

Nunca más volvimos al barrio de mi infancia.


miércoles, 19 de julio de 2017

¡Qué extraños son esos momentos en los que no hay palabras para explicar algo!
Hace un tiempo que tengo un vínculo distinto con la muerte. Intento no dramatizarla, entender que no tiene que ser con dolor sino con calma y hasta un poco de frialdad. Es cierto que lo que se tiene que hacer se hace mientras se puede compartir con ese ser que se murió y si no lo hiciste, no te lamentes.

Esta vez la muerte está próxima. Estoy en calma. Pienso más en cómo resolver lo que se puede resolver y no vivir un sufrimiento eterno. A veces flaqueo, solo necesito silencio, como ahora, que no puedo expresar qué siento. Por un lado necesito hablar con alguien, decir todo eso que pienso. Por el otro creo que es mejor estar con toda mi humanidad y seguir en pie. Es mejor callarse que decir estupideces que pueden poner mal a otros.

La salud de mi papá no está nada bien. Digamos que bastante mal. Aunque esté con un tratamiento y estemos haciendo las cosas que hay que hacer, no podemos hacer todo. El cuerpo le está pasando factura y con intereses.
Estoy cansada, a veces me siento atada. Quisiera salir un poco más, pero no puedo. Moverme de mi casa es sí y solo sí es necesario. Ver a un amigo es lujo, irme mas de 4 horas es imposible.
Si yo me voy ato a mi mamá. Ella también está con la salud un poco alterada.
Tampoco sé que me pasa con tanta claridad.

miércoles, 5 de julio de 2017

¿Buen día?

No sé si admirar o mirar con desconfianza a las personas que se levantan con buen humor, hasta se sacan fotos, hablan, atienden el teléfono.
Es casi comparable a quienes toman fernet con pepsi o coca light, le ponen limón a la sopa.
¿Será que no entendemos nada?

viernes, 30 de junio de 2017

Relatos del conurbano

-Yo sé que no te vendió nada, te llevás la tele para que no la roben las putas. Igual está bien. La otra me llamó y me dijo "Se la vendí a la gorda, dásela". No tiene que mentirme.
-Claro que me la vendió ¿Por qué no le creés?
-Yo no soy boludo, igual está bien. Te acompaño a tu casa a llevarla.

Así empezó la charla. Jueves a las 9 de la noche, con frío.
Me acompañó a casa, entramos la tele. Y quería seguir hablándome. Me pidió que lo acompañara a su casa, porque había quedado el control. Yo sabía que tenía el control en mi campera, igual lo acompañé.

Ni bien entramos me contó que el lunes a la tarde había tenido un pre infarto.
-El corazón me dio tres sacudidas, me asusté gorda.
-Pero estás re duro y me ofreciste whisky. Déjate de joder, porque con esto sí estás siendo un boludo.
-¿Y qué querés que haga? Tomé poco (me hizo la medida con los dedos), lo que pasa es que a mí me pega mucho.
-¿Qué es poco? ¿Qué es mucho? ¿Comparado con qué?
-No me rompas las bolas. Andate y no me jodas más.

En ese mismo instante me abrazó. Me dijo que me quería e iba a llamarme cuando se sintiera mal o necesitara hablar con alguien. También me pidió que le limpiara la casa cuando él no esté, que me haría un juego de llaves y después me paga.

Volvió a repetir que sabía que no me había vendido la tele.
-¿O no? ¿Estoy mintiendo? Te la llevás porque cuando vengan las putas que meto acá se la van a llevar y yo no se la puedo cuidar.
-Si, es verdad. No me vendió nada. La tengo yo hasta que ella vuelva de su aventura.
-No tenía que mentirme, es una tarada.


 ¿Es posible sacar a un duro de la merca?

sábado, 24 de junio de 2017

Mientras tanto...

Hay infinidad de vínculos. Uno de ellos son los "mientras tanto" o vínculos de transición a quién sabe qué.
Mientras no quiero compromisos salgo con tal, con cual. Son vínculos claramente sexuales, con buenas charlas, alguna llamada de vez en cuando, encuentros que van de 2 a 3 mensuales. El otro siempre debe desconocer la intimidad. Se hablan de cuestiones comunes, de actualidad, de música. Si tiene pareja, mejor no saberlo para evitar conflictos.

El problema es cuando una de las dos personas que forma parte de ese "mientras tanto" intenta verse mas seguido, buscar mas charlas casuales o usa palabras como "me gustas", "me parece que me enganché" o reclamos un sábado a la noche porque saliste con amigos. Ese es el momento en el que se fue todo a la mierda.
El que lo plantea espera algo que sabe que no va a tener, pero lucha por aquello. El que no quiere más de lo que recibe y da todo lo que quiere y puede a ese vínculo solo quiere alejarse.

Claramente estuvimos de los lados. Creíamos estar ilusionados o se ilusionaron. Se terminó el vínculo. Se terminaron los encuentros pasionales con esa persona para siempre.

Son un verdadero problema los "mientras tanto".

Soy fácil (o es lo que quiero ser)

Fácil.
Según la RAE, fácil significa todo esto:

1. adj. Que no requiere gran esfuerzohabilidad o capacidadUn trabajo fácil. Unproblema fácil. Un encargo fácil DE realizar.
2. adj. Dicho de un sucesoBastante probableEs fácil que venga hoy.
3. adj. Que se adapta con flexibilidad a las circunstancias.
4. adj. Dicho de una mujerLiviana en su relación con los hombres.

Quiero usar fácil en su tercera acepción. 
La 4ta me parece machista, y las otras dos simplemente no se ajustan a lo que pretendo. 

Hay dos formas de llevar la vida: fácil o difícil. Entiendo por difícil a aquellas personas que complican lo resuelto, hacen imposible lo complicado e inventan complicaciones con el único fin de no hacer absolutamente nada o cumplir sus caprichos por sobre los demás. 
Fácil es aquel que aprende a resolver desde lo que tiene, con los recursos que tiene, analiza, se toma tiempo y trata de no arrastrar a nadie a sus problemas. 
¿Se cayó un taza? Se limpia y seguimos. 
¿Te fue mal en el trabajo, con tu pareja? Te das una ducha, a dormir y mañana vemos la mejor manera de actuar sin hacer cagadas. 

Hace un tiempo intenté dejar de ser una persona dificilista, histérica, vueltera. Fue complejo. Lo había logrado, hasta que me enamoré y el dificilismo se apoderó de mí con toda su intensidad. Me separé y hoy vuelvo al camino del facilismo. No vuelvo a complicarme por todo. 
Un buen ejercicio es responder como un niño. Suelen dar las respuestas mas claras, todas las soluciones en pocas palabras.
-Tengo hambre.
-Y... comé si tenés hambre. 

Ahí aparece el dificilista, que piensa en la dieta, en lo que quiere comer, en lo que tiene, en lo que le falta, en que tiene que cocinar, no le gusta la comida recalentada, la fruta no llena, ensalada a las 5 de la tarde no. ¿Para qué tanta complicación?

¿Tiene hambre? Coma. ¿Tiene frío? Abriguese. ¿Se separó de su pareja? No haga escándalo (como hacía yo) y piense en frío. ¿No le gusta su trabajo? Cámbielo. 
DEJE DE QUEJARSE.


viernes, 23 de junio de 2017

Imposible escribir sobre nada

Es viernes, son las 2 de la tarde.
Me costó una eternidad salir de la cama. Salí a las 12 del mediodía porque sonó el timbre. Al principio me hice la estúpida, no atendí. Hasta que me llamaron por teléfono.
-¿Estás en tu casa? Estoy en la puerta.

Tuve que salir.
Mentalmente cancelé ir a una charla a la que me había comprometido. No tengo ganas de relacionarme con seres humanos hoy. No es depresión, ni tristeza. Simplemente tengo ganas de estar sola conmigo.
En mi cabeza suena "Imposible escribir sobre nada" de Fito y Paulino. Solo pienso en esa frase hace algunos días.
Todas las noches mi cabeza escribe mil ideas que jamás pasan a un papel, porque no tengo ganas de salir de la cama, son las 3 am cuando aparecen las ideas, los cuentos, las historias. Algunas son buenas, pocas. Mientras pienso las oraciones también pienso que debería ir a buscar un cuaderno o la computadora para escribir todo eso. No. No merecen ser contadas. Tampoco me acuerdo de lo que pensé cuando despierto.
La rutina matinal es tremenda. Un pis, el mate, prender la compu, prender la radio, fumarme un cigarro, barrer, tender la cama. Ahí recién arranco. Puedo esperar para bañarme.

Durante la noche, mientras esas historias aparecen en mi cabeza, pienso que quizá podría ocuparme de escribir algo para publicar. Soy relativamente buena escribiendo o inventando historias. Serán los libros leídos, los parciales, los apuntes de la universidad que no tengo ganas de terminar, aquel libro que escribí a los 8 años sin haber leído nada.
Aún me acuerdo de ese librito. Fui escritora, ilustradora y encuadernadora. El contenido es dudoso, en la tapa dibujé una nena rubia. ¿Quién sabe si ese cuentito esté en algún lugar de la casa de mi mamá?
Es fácil decir que vivo de vender libros por la web, todos mis yo sabemos que eso es mentira. No vendo nada. En 9 meses habré vendido 8 libros. Mando CV por la web todos los días, durante la mañana, la tarde y la noche. No sale ni una entrevista.

Vuelve a sonar Imposible escribir sobre nada. Todo sucede sobre algo. Creo que estoy en la nada, es claro que estoy sobre algo que no puedo ver.


martes, 6 de junio de 2017

Curiosos y estúpidos

Desde que el hombre accedió a redes sociales la vida se volvió estúpida.
O éramos estúpidos desde antes y no queríamos verlo.
Redes como facebook permiten que existan grupos de cualquier cosa, como por ejemplo de celíacos, diabéticos, dietas, deportes, escuelas y demás.
No soy celíaca, tampoco diabética, pero por alguna extraña razón creí que incluirme en esos grupos me ayudaría a llevar una dieta saludable. Me había cansado de recetas mágicas. Pensé "Esta gente tiene que ser cuidadoso con su alimentación, darán tips o soluciones a las cuestiones básicas". 
Fue así, hasta que se fue convirtiendo en un grupo de autoayuda. Muchos publican que están tristes, o que nos los saludaron en su cumpleaños, que sufren porque la verdulera no tiene brócoli. Otros sí usan el grupo como fuente de información.

Es común en los grupos de celíacos leer preguntas como ¿Qué alimento es apto? ¿Podemos comer o tomar tal medicamento? En esos post cada uno vuelca su experiencia o explica por qué sí o por qué no. 

Ayer leí una pregunta que me hizo preguntarme ¿Qué le pasa a la humanidad? ¿Tan estúpidos somos? ¿Necesitamos sentirnos inteligentes con nada? ¿Las preguntonas se convirtieron en epidemia? 

Cuando éramos pequeños o estábamos en una clase nos sentíamos bien de hacer una pregunta que parecía tonta y la docente nos respondía 
-¡Qué buena pregunta! Porque parece obvia, pero tiene una explicación. 

Esta persona pregunta en el grupo de celíacos.
¿Qué agua de marca es apta? 

¿En qué momento de la humanidad el agua tiene trigo, avena, cebada y centeno?

viernes, 26 de mayo de 2017

#Cuando te caga la modernidad

Hay palabras de modas, que pueden ser cancheras, divertidas, forman parte de un grupo social, de los viejos, de los jóvenes, de los ricos, de los pobres, los académicos y no académicos.
En algún momento era:
-Tipo que vas caminando y pisaste mierda
-Onda que te gusta el vecino
-Sos un genio ¡Sabelo!
-Corte que me comí medio kilo de helado de chocolate yo sola

Algunas de estas expresiones pueriles (y de algunos no tan adolescentes) se veían en redes sociales acompañadas de fotos de mierda de perro, algún meme y el pote de telgopor con restos de helado derretido.

La palabra de moda es CUANDO. Que no tiene un culo que ver con lo que quieren decir, pero da igual, además de venir acompañada de mil hashtag que no tienen nada que ver en español, inglés, francés, ruso y chino. Las expresiones son:

-Cuando estás escuchando #CualquierBanda (Foto de algo relacionado)
¿Qué pasa cuando estás escuchando esa banda? ¿Es un acontecimiento místico?

-Cuando vas caminando y pisaste mierda.
Viene acompañado de una foto del sorete del perro desconocido.
Se supone que #cuando vas caminando y pisas mierda tu calzado queda cubierto y con mal olor, hay una consecuencia que no nos dicen.

Este #cuando usado como preposición pretende ser un adverbio de tiempo, reemplazando a "En el momento en que" "Puesto que" e implica una consecuencia.
En fin... son modas, molestas, estúpidas, que no llevan a nada e intentan convencer a algunos de que son modernos y muy cool.

Besitos en la frente
"Cuando le deseas besitos en la frente a alguien"#beso #frente #besosenlafrente #BuenaVida #Kiss #SoyMuyPelotudo #NoSéQuéMasInventaryMandoFruta #Saludos

sábado, 22 de abril de 2017

Asado familiar

Mañana domingo tengo uno de esos asados que suceden una vez en 33 años, un domingo que organizan así y tenés que ir o sos el peor de todos los seres vivos o muertos. El muerto no va, pero alguien se encarga de llevar sus fotos o pensar alguna anécdota para recordar.
En el asado van a estar los primos del primo de la tía que no sabías que existía con sus hijos y quizá parejas. Justo sucede que quienes viven en el exterior están todos en la misma cuidad.

-¿Quienes son? -Lo preguntás con cierto disimulo para no recibir miradas de molestia.
Te cuentan que tu bisabuela tiene una sobrina que vive en Estados Unidos, esta mujer tiene un hijo, que también vive en Estados Unidos hace unos 25 años.
-Es Gustavo, el hijo de la tía Susy. ¿No te acordás de él?

Gustavo viene con su pareja, además. ¿Tampoco la conocés?

Además vestite bien, tenés que verte maravillosa, pulcra, moderna, cool, profesional.
El mensaje entre líneas dice: Careteala un poco para que todo lo que conté de ustedes parezca real y hacé que te encanta la idea de conocer a gente que no sabías que había nacido.

Desde la primaria que mi familia es padres, hermana, abuela (Espicharon los 4 abuelos, pero tuve abuela hasta los 30) y tía que vive en el exterior. Con los años se sumaron cuñado y sobrino.
El tío que vive en Buenos Aires es el hermano de mamá. Este hombre tiene hijos y esposa. Teorícamente son mis primos y mi tía.
Desde los 7 hasta los 25 años los saludé porque sabía que me unía un vínculo familiar, eso me decían.

¿Y ahora? Tengo que ir a un asado con unas 25 personas, conozco a 7 fuera de mi núcleo familiar. El resto son nombres que escuché alguna vez: Francisco, Victoria, Guido, Gustavo, etc. Todos con apellidos que forman parte del árbol familiar

miércoles, 15 de marzo de 2017

La loca del amor

Se vieron durante un mes y medio, o poco menos.
Un encuentro que solo olía a sexo un sábado a la noche. Todos los sábados a eso de las 9 de la noche se encontraban en su casa, tenían relaciones, algunas charlas entre coito y coito, quizá alguna cena impuesta en un restaurante y no mucho más.
-Yo no quiero una relación estable, ni noviazgo, ni conocer a tu familia. Te estoy dando todo lo que puedo y quiero dar a esta relación. A veces me siento presionada con tus palabras. No me gusta que me digas mi amor, mi cielo, bonita, te extraño. No te puedo responder de la misma manera porque no lo siento.
- Lo sé, pero es mi forma de ser. Yo le digo así a la gente que quiero. Tenés que acostumbrarte. No te pido que me ames ni una relación estable.

Todos los sábados pasaban por el mismo diálogo. Aparentemente se entendían, aunque era evidente que una de ellas no entendía que esa relación no iba a llegar a nada más.

Intentó varias veces cortar la relación, con eufemismos y con palabras claras, sin poder lograrlo. Siempre eran las mismas palabras. "Yo sé que no querés ningún compromiso, pero no tiene sentido perder esto que tenemos". Había que inventar una mentira lo suficientemente clara para que entendiera ya no había más: Volví con mi ex. Era la mejor excusa.

-¿Vas a volver a vivir lo mismo? ¿A que te lastimen? ¿A que te manipulen?
- ¿Y vos como sabes todas esas cosas si yo no te conté nada?
- No lo sé, lo estoy suponiendo.
- No supongas, ni tampoco hables de mi ex de esa manera. Además no tengo que darte ninguna explicación de lo que hago ni de porqué decido volver con ella.
- Yo no quiero que te lastimen. Sos una buena persona, hermosa, dulce (...) y no te mereces que te lastimen.
- Déjame a mi decidir lo que quiero con mi vida, y ¿Cómo sabés que me van a lastimar? Seguís suponiendo cosas.
- Yo tengo que decirte algo que tengo muy dentro de mí, pero tengo que decírtelo en persona.
- No quiero verte. Si me lo querés decir me lo dirás por teléfono por mensaje.
- No, te lo digo en persona.
- No quiero verte.
Unos 15 minutos de charla telefónica para que entendiera que no había mas, ni quería verla. Optó por soltar esas palabras tan escondidas.
- Es que me enamoré de vos (entre llantos). Por lo menos déjame ser tu amiga o verte de vez en cuando, aunque sea mandarte un mensaje.
- Otra vez te lo digo, no quiero verte ni comunicarme con vos. Soy y fui clara. Estoy tratando de ser respetuosa, pero me llevás a decirte cosas que sabes que te lastiman.

En apariencia se había terminado la charla y la relación sin relación.
A la mañana siguiente aparecen los mensajes lastimosos
Mensaje 1:"Me presenté a trabajar, pero me siento mal, lloré toda la noche, te extraño. Por favor déjame verte por ultima vez"
Mensaje 2: "Tengo los ojos hinchados, me siento mal, le iba a decir a mi jefe si me puedo ir, pero voy a aguantar. No comí nada, no dormí por llorar toda la noche"

Ningún mensaje tuvo una respuesta. La bloqueó.
Entonces llamó de otro número, mandó mensajes mendigando amor una vez más.
El ultimo mensaje fue una amenaza. "Te juro que cuando salgo de trabajar voy a ir por tu barrio a preguntar por vos"


miércoles, 1 de marzo de 2017

Manipulación encubierta

Es él. O es su cultura. O ambas cosas.
Es tacaño hasta el extremo, aunque la avaricia no conoce de fronteras. Importa poco que el tacaño haya nacido en algún país de América o de Oceanía, simplemente es tacaño.
En una convivencia es importante cuidar los límites de la miseria, no es solo una cuestión de dinero sino de respeto, de limpieza, de diálogo. 
Un lenguaje complejo y completo, con vueltas, con palabras lindas puede entenderse desde un lugar de respeto y construcción, pero cuando escuchamos aquello que esconden esas palabras tan hermosas, en una oración perfectamente construida y con un mensaje que pretende ser edificante, solo vemos que el mensaje es absolutamente ofensivo, degradante e insultante. 
Esas son las mismas palabras que manipulan, que tergiversan. Parece muy simple aprovecharse de los bienes de los otros con un discurso de armonía con el universo, planteando el dinero y los bienes materiales como simples conductores hacia una sociedad que se devora a sí misma. 
Esta liviandad de vida, de armonía, de despojo también utiliza bienes materiales y emocionales. La máquina necesita alimentarse para poder producir, y qué mejor hacerlo con las comodidades ajenas. 

El respeto a la humanidad, a los seres vivos, a la naturaleza, al cosmos, para estos tacaños parece no entender aquello que plantea la vida y la sociedad en la ciudad. Es indispensable la conectividad, el agua para bañarse, la calefacción cuando hace frío y la refrigeración cuando hace calor, siempre que la provea aquel de quien se quejan por vivir y ser parte de la maquinaria capitalista autodestructiva. 

Respetando las formas, las palabras, las diferencias culturales y los conceptos, en cualquier diccionario ser tacaño es escatimar excesivamente en los gastos. Hay un uso en desuso del concepto tacaño que implica, en palabras de la Real Academia Española, "Astutopícarobellacoy que engaña con sus ardides y embustes" 



Los mismos de siempre

Los que sabemos esperar, los que siempre estamos, los que ponemos nuestro tiempo a disposición de los demás, los que seguimos esperando porq...