sábado, 22 de abril de 2017

Asado familiar

Mañana domingo tengo uno de esos asados que suceden una vez en 33 años, un domingo que organizan así y tenés que ir o sos el peor de todos los seres vivos o muertos. El muerto no va, pero alguien se encarga de llevar sus fotos o pensar alguna anécdota para recordar.
En el asado van a estar los primos del primo de la tía que no sabías que existía con sus hijos y quizá parejas. Justo sucede que quienes viven en el exterior están todos en la misma cuidad.

-¿Quienes son? -Lo preguntás con cierto disimulo para no recibir miradas de molestia.
Te cuentan que tu bisabuela tiene una sobrina que vive en Estados Unidos, esta mujer tiene un hijo, que también vive en Estados Unidos hace unos 25 años.
-Es Gustavo, el hijo de la tía Susy. ¿No te acordás de él?

Gustavo viene con su pareja, además. ¿Tampoco la conocés?

Además vestite bien, tenés que verte maravillosa, pulcra, moderna, cool, profesional.
El mensaje entre líneas dice: Careteala un poco para que todo lo que conté de ustedes parezca real y hacé que te encanta la idea de conocer a gente que no sabías que había nacido.

Desde la primaria que mi familia es padres, hermana, abuela (Espicharon los 4 abuelos, pero tuve abuela hasta los 30) y tía que vive en el exterior. Con los años se sumaron cuñado y sobrino.
El tío que vive en Buenos Aires es el hermano de mamá. Este hombre tiene hijos y esposa. Teorícamente son mis primos y mi tía.
Desde los 7 hasta los 25 años los saludé porque sabía que me unía un vínculo familiar, eso me decían.

¿Y ahora? Tengo que ir a un asado con unas 25 personas, conozco a 7 fuera de mi núcleo familiar. El resto son nombres que escuché alguna vez: Francisco, Victoria, Guido, Gustavo, etc. Todos con apellidos que forman parte del árbol familiar

miércoles, 15 de marzo de 2017

La loca del amor

Se vieron durante un mes y medio, o poco menos.
Un encuentro que solo olía a sexo un sábado a la noche. Todos los sábados a eso de las 9 de la noche se encontraban en su casa, tenían relaciones, algunas charlas entre coito y coito, quizá alguna cena impuesta en un restaurante y no mucho más.
-Yo no quiero una relación estable, ni noviazgo, ni conocer a tu familia. Te estoy dando todo lo que puedo y quiero dar a esta relación. A veces me siento presionada con tus palabras. No me gusta que me digas mi amor, mi cielo, bonita, te extraño. No te puedo responder de la misma manera porque no lo siento.
- Lo sé, pero es mi forma de ser. Yo le digo así a la gente que quiero. Tenés que acostumbrarte. No te pido que me ames ni una relación estable.

Todos los sábados pasaban por el mismo diálogo. Aparentemente se entendían, aunque era evidente que una de ellas no entendía que esa relación no iba a llegar a nada más.

Intentó varias veces cortar la relación, con eufemismos y con palabras claras, sin poder lograrlo. Siempre eran las mismas palabras. "Yo sé que no querés ningún compromiso, pero no tiene sentido perder esto que tenemos". Había que inventar una mentira lo suficientemente clara para que entendiera ya no había más: Volví con mi ex. Era la mejor excusa.

-¿Vas a volver a vivir lo mismo? ¿A que te lastimen? ¿A que te manipulen?
- ¿Y vos como sabes todas esas cosas si yo no te conté nada?
- No lo sé, lo estoy suponiendo.
- No supongas, ni tampoco hables de mi ex de esa manera. Además no tengo que darte ninguna explicación de lo que hago ni de porqué decido volver con ella.
- Yo no quiero que te lastimen. Sos una buena persona, hermosa, dulce (...) y no te mereces que te lastimen.
- Déjame a mi decidir lo que quiero con mi vida, y ¿Cómo sabés que me van a lastimar? Seguís suponiendo cosas.
- Yo tengo que decirte algo que tengo muy dentro de mí, pero tengo que decírtelo en persona.
- No quiero verte. Si me lo querés decir me lo dirás por teléfono por mensaje.
- No, te lo digo en persona.
- No quiero verte.
Unos 15 minutos de charla telefónica para que entendiera que no había mas, ni quería verla. Optó por soltar esas palabras tan escondidas.
- Es que me enamoré de vos (entre llantos). Por lo menos déjame ser tu amiga o verte de vez en cuando, aunque sea mandarte un mensaje.
- Otra vez te lo digo, no quiero verte ni comunicarme con vos. Soy y fui clara. Estoy tratando de ser respetuosa, pero me llevás a decirte cosas que sabes que te lastiman.

En apariencia se había terminado la charla y la relación sin relación.
A la mañana siguiente aparecen los mensajes lastimosos
Mensaje 1:"Me presenté a trabajar, pero me siento mal, lloré toda la noche, te extraño. Por favor déjame verte por ultima vez"
Mensaje 2: "Tengo los ojos hinchados, me siento mal, le iba a decir a mi jefe si me puedo ir, pero voy a aguantar. No comí nada, no dormí por llorar toda la noche"

Ningún mensaje tuvo una respuesta. La bloqueó.
Entonces llamó de otro número, mandó mensajes mendigando amor una vez más.
El ultimo mensaje fue una amenaza. "Te juro que cuando salgo de trabajar voy a ir por tu barrio a preguntar por vos"


miércoles, 1 de marzo de 2017

Manipulación encubierta

Es él. O es su cultura. O ambas cosas.
Es tacaño hasta el extremo, aunque la avaricia no conoce de fronteras. Importa poco que el tacaño haya nacido en algún país de América o de Oceanía, simplemente es tacaño.
En una convivencia es importante cuidar los límites de la miseria, no es solo una cuestión de dinero sino de respeto, de limpieza, de diálogo. 
Un lenguaje complejo y completo, con vueltas, con palabras lindas puede entenderse desde un lugar de respeto y construcción, pero cuando escuchamos aquello que esconden esas palabras tan hermosas, en una oración perfectamente construida y con un mensaje que pretende ser edificante, solo vemos que el mensaje es absolutamente ofensivo, degradante e insultante. 
Esas son las mismas palabras que manipulan, que tergiversan. Parece muy simple aprovecharse de los bienes de los otros con un discurso de armonía con el universo, planteando el dinero y los bienes materiales como simples conductores hacia una sociedad que se devora a sí misma. 
Esta liviandad de vida, de armonía, de despojo también utiliza bienes materiales y emocionales. La máquina necesita alimentarse para poder producir, y qué mejor hacerlo con las comodidades ajenas. 

El respeto a la humanidad, a los seres vivos, a la naturaleza, al cosmos, para estos tacaños parece no entender aquello que plantea la vida y la sociedad en la ciudad. Es indispensable la conectividad, el agua para bañarse, la calefacción cuando hace frío y la refrigeración cuando hace calor, siempre que la provea aquel de quien se quejan por vivir y ser parte de la maquinaria capitalista autodestructiva. 

Respetando las formas, las palabras, las diferencias culturales y los conceptos, en cualquier diccionario ser tacaño es escatimar excesivamente en los gastos. Hay un uso en desuso del concepto tacaño que implica, en palabras de la Real Academia Española, "Astutopícarobellacoy que engaña con sus ardides y embustes" 



miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hace un mes que ya no estamos juntas, que no nos vemos las caras.
Suena de novela, pero la ultima vez que nos vimos fue en un aeropuerto. Quizá toda nuestra historia fue como una novela.
No sé si te extraño, no sé si te aún te amo, no sé si quiero verte, quiero hablarte ¿para qué? ¿qué te digo? Tengo ganas de saber, y a la vez no me importa.
Sé, lo siento, lo vivo, que esto fue lo mejor.
Duele. Te pienso siempre. Me acuerdo de las cosas que quedaron, los perros, los gatos.
Sé que la casa no está igual. ¿Aún habrás dejado el cuadro con nuestras fotos?
A veces siento que actuaras como si no hubiera pasado nada, que esos 2 años fueron un absoluto error.
Hoy te lloro. Ayer también. Mañana también te voy a llorar, y pasado quizá.
Aunque no quiero todo el tiempo escucho la palabra "México". Voy a la panadería y el que atiende justo habla de México, hago zapping y hay una noticia de México.
No sé.
Solo sé que este será un proceso largo, que todavía no empezó.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Como una mirada hecha en Sonora... arranca la canción de Luis Miguel.
Se me piantaron unas lágrimas, no voy a negarlo. Me repuse al segundo, Luis Miguel no puede hacerme llorar.
Extraño Sonora. Hermosillo particularmente. Fue mi hogar durante casi 2 años.
Algunos días busco fotos, lloro un rato y sigo.
Escucharlo a Luismi, qué se yo... Aunque ¿Luismi iba a Sonora? Poco.
Hace un calor que te quema hasta la última fibra que no sabías que tenías.

Una de las experiencias más maravillosas que viví ahí fue tomar café en el Mercado Municipal, sentada al lado de otros sonorenses, tomando Café Combate o de talega.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Hoy te odio. Te odio fuerte. Mucho.
Lloré. Solo quise estar tirada en la cama debajo de la frazada sin hacer nada.
Me acordé de todas las palabras hirientes que dijiste, de la situación, del momento, del lugar, de cómo me sentí y cómo me siento ahora. Te odio.
Pude ver que siempre me engañaste, aunque fuera virtual.
Demasiadas veces te dije que no me gustaba que tuvieras contacto con tu ex, no te importaba y en mi cara vivías comunicandote con ella.
¿Cuánto falta para que la veas? Si aún no la viste.
¿Cuánto falta para se amen sin culpas?
Hoy entiendo que en tu vida fui una pareja de transición. Conmigo quisiste tapar los huecos que no pudiste con ella. Conmigo quisiste casamiento, hijos y más, todo menos amor. Querías demostrarle a ella que podías tener una pareja estable. Todo lo que me proponías era para ella, porque siempre estuvo en tu vida, hasta en la mía sin querer.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Buenos vecinos

- ¿Otra vez? ¿Qué pasó?
Venía de mitad de cuadra con bolsas pesadas y caminando lento porque su perro está viejito.

¡La puta madre! Pensé. Ahora me va a querer preguntar todo.
Nos juntamos en la mitad de la calle, enfrente de la casa de Dorita.

-¿Qué pasó que volviste?
- Me separé.
- ¡Qué raro!

No le respondí. ¿Qué raro, qué? ¿Tanto sabés de mi vida como para opinar que es raro que yo me separe? Desde que me fui hasta el momento nunca te hablé, ni te escribí, ni tenemos nada en común como para que sepas de mi vida, pero ahí estabas sabiendo qué y cómo.

- Sí, me separé. A veces las cosas no funcionan, y bueno... acá estoy.
- Sí, te entiendo...
- No es que esté super, pero la llevo- me anticipé a la pregunta de ¿por qué te separaste?
-¿Dónde estás viviendo? Seguro que con tus viejos.
-Sí, vivo con mis papás.
- ¿Estás en la casa de adelante? Porque nunca la alquilaron, así que lo mejor es que vivas ahí...
¿Estás viendo a tu sobrino? Imagino que lo ves todo el tiempo.

Era una comunicación cómoda e incómoda. Por un lado ella me preguntaba y se respondía sola, yo solo tenía que afirmar sus palabras. Por el otro sabía más de mi vida de lo que yo suponía.
Así será en todos los barrios. Todos saben aún más que uno mismo de los pormenores de tu intimidad.

Asado familiar

Mañana domingo tengo uno de esos asados que suceden una vez en 33 años, un domingo que organizan así y tenés que ir o sos el peor de todos l...