lunes, 24 de julio de 2017

Un maniquí víctima de abuso sexual

En la escena había un maniquí víctima de abuso sexual con heridas de bala en el torso.
Todo era complemente bizarro. El abusador, si así hay que llamarlo, era una persona que aún no había reconocido la policía.
Mas que abusador era psicópata. ¿Qué le pasaba a esa persona para violar a un muñeco con forma de mujer vestido con lencería erótica?
Esa mañana fue extraña.
Mis padres vivían de un negocio de lencería erótica y objetos sexuales. Todas las mañanas me llevaban a la escuela y después se iban al local. Muchos días desviaban el camino para pasar por la puerta del local y ver si todo estaba bien. Esa mañana era distinta.
Doblamos en la esquina y se veían policías, patrulleros y muchos curiosos. De lejos no sabíamos si era nuestro local o de algún comerciante de la cuadra. Sí, era la lencería de mis padres. No me dejaban entrar porque el contenido era demasiado fuerte para una nena de 7 años.
Estaban tan nerviosos que pararon. Yo me quedé con mi mamá en el auto. Ella trataba de calmarse. Todo parecía un robo. Como mi papá no volvía y mi mamá no controló sus nervios bajó del auto y me pidió que por favor no me moviera, que iba a buscarlo para que me llevara al colegio.
Yo no entendía qué pasaba, sabía que no era bueno.
Mi curiosidad también era alta, aún sabiendo que no podía moverme del auto bajé y entré al local.  Seguramente los policías estaban dispersos como para no ver a una nena con ropa escolar  entrar a un local de lencería. Mis padres estaban alterados.
Entonces escuché esas palabras de alguno de los policías:

-No hubo hurto, ya revisamos el local. La caja registradora se encuentra cerrada, todo en su lugar. El maniquí fue víctima de abuso sexual y con agujeros de bala en el torso. No sabemos qué pasó. ¿Tiene cámaras?

Solo se veía un poco de mercadería en el piso, portadas de películas con mujeres y hombres desnudos, un maniquí en el piso con la ropa que exhibía rasgada y agujeros. Eso vi yo. Me quedé sorprendida por las fotos de las películas, no se parecían a las que tenía en mi casa con dibujos de animales.

Me vieron, rápidamente mis padres me subieron al auto y me dejaron en la escuela. Fingían estar relajados. Por una semana no pude sacarme esas imágenes de la cabeza.

Durante un mes solo se hablaba de ese robo extraño en mi casa. ¿Quién era? ¿Por qué lo hizo? ¿Era un abusador? ¿Había un violador por la zona? ¿Era un ladrón? ¿Por qué una lencería? ¿Conocían a esta persona?
Ese mes la policía venía a mi casa, mis papás al juzgado, llamadas telefónicas. Por un tiempo tuvimos la línea telefónica conectada con la policía por si llamaba esta persona. Nunca llamó y nosotros tampoco podíamos llamar a nadie.

Una vez que terminó todo me explicaron que una persona mala había entrado a la lencería para robar, vio a uno de esos muñecos que parecen personas, se confundió, lo mató y escapó. Para una niña de 8 años era una explicación razonable.
Poco tiempo después nos mudamos a otra ciudad. Mis papás volvieron a poner el local de lencería y todo parecía normal. Me olvidé de ese episodio, pero siempre viví con mucho rechazo a los maniquíes.
Ahora tengo 25 años, les pregunté ¿Qué había pasado realmente?
La realidad es que esa persona se llamaba Rodolfo Sebastián Santoro, tenía 25 años cuando sucedió, era paciente psiquiátrico que se había escapado del hospital. En esos días la policía lo buscaba por haber abusado y matado a algunas mujeres de la zona. Su trastorno lo llevó a entrar a la lencería y abusar de un muñeco. Durante ese año no pudimos mudarnos porque sin querer estábamos metidos en un caso policial. Hoy Rodolfo está preso.
Nos mudamos en cuanto pudimos porque nosotros estábamos amenazados, mi mamá podía ser víctima de este hombre.

Nunca más volvimos al barrio de mi infancia.


miércoles, 19 de julio de 2017

¡Qué extraños son esos momentos en los que no hay palabras para explicar algo!
Hace un tiempo que tengo un vínculo distinto con la muerte. Intento no dramatizarla, entender que no tiene que ser con dolor sino con calma y hasta un poco de frialdad. Es cierto que lo que se tiene que hacer se hace mientras se puede compartir con ese ser que se murió y si no lo hiciste, no te lamentes.

Esta vez la muerte está próxima. Estoy en calma. Pienso más en cómo resolver lo que se puede resolver y no vivir un sufrimiento eterno. A veces flaqueo, solo necesito silencio, como ahora, que no puedo expresar qué siento. Por un lado necesito hablar con alguien, decir todo eso que pienso. Por el otro creo que es mejor estar con toda mi humanidad y seguir en pie. Es mejor callarse que decir estupideces que pueden poner mal a otros.

La salud de mi papá no está nada bien. Digamos que bastante mal. Aunque esté con un tratamiento y estemos haciendo las cosas que hay que hacer, no podemos hacer todo. El cuerpo le está pasando factura y con intereses.
Estoy cansada, a veces me siento atada. Quisiera salir un poco más, pero no puedo. Moverme de mi casa es sí y solo sí es necesario. Ver a un amigo es lujo, irme mas de 4 horas es imposible.
Si yo me voy ato a mi mamá. Ella también está con la salud un poco alterada.
Tampoco sé que me pasa con tanta claridad.

miércoles, 5 de julio de 2017

¿Buen día?

No sé si admirar o mirar con desconfianza a las personas que se levantan con buen humor, hasta se sacan fotos, hablan, atienden el teléfono.
Es casi comparable a quienes toman fernet con pepsi o coca light, le ponen limón a la sopa.
¿Será que no entendemos nada?

viernes, 30 de junio de 2017

Relatos del conurbano

-Yo sé que no te vendió nada, te llevás la tele para que no la roben las putas. Igual está bien. La otra me llamó y me dijo "Se la vendí a la gorda, dásela". No tiene que mentirme.
-Claro que me la vendió ¿Por qué no le creés?
-Yo no soy boludo, igual está bien. Te acompaño a tu casa a llevarla.

Así empezó la charla. Jueves a las 9 de la noche, con frío.
Me acompañó a casa, entramos la tele. Y quería seguir hablándome. Me pidió que lo acompañara a su casa, porque había quedado el control. Yo sabía que tenía el control en mi campera, igual lo acompañé.

Ni bien entramos me contó que el lunes a la tarde había tenido un pre infarto.
-El corazón me dio tres sacudidas, me asusté gorda.
-Pero estás re duro y me ofreciste whisky. Déjate de joder, porque con esto sí estás siendo un boludo.
-¿Y qué querés que haga? Tomé poco (me hizo la medida con los dedos), lo que pasa es que a mí me pega mucho.
-¿Qué es poco? ¿Qué es mucho? ¿Comparado con qué?
-No me rompas las bolas. Andate y no me jodas más.

En ese mismo instante me abrazó. Me dijo que me quería e iba a llamarme cuando se sintiera mal o necesitara hablar con alguien. También me pidió que le limpiara la casa cuando él no esté, que me haría un juego de llaves y después me paga.

Volvió a repetir que sabía que no me había vendido la tele.
-¿O no? ¿Estoy mintiendo? Te la llevás porque cuando vengan las putas que meto acá se la van a llevar y yo no se la puedo cuidar.
-Si, es verdad. No me vendió nada. La tengo yo hasta que ella vuelva de su aventura.
-No tenía que mentirme, es una tarada.


 ¿Es posible sacar a un duro de la merca?

sábado, 24 de junio de 2017

Mientras tanto...

Hay infinidad de vínculos. Uno de ellos son los "mientras tanto" o vínculos de transición a quién sabe qué.
Mientras no quiero compromisos salgo con tal, con cual. Son vínculos claramente sexuales, con buenas charlas, alguna llamada de vez en cuando, encuentros que van de 2 a 3 mensuales. El otro siempre debe desconocer la intimidad. Se hablan de cuestiones comunes, de actualidad, de música. Si tiene pareja, mejor no saberlo para evitar conflictos.

El problema es cuando una de las dos personas que forma parte de ese "mientras tanto" intenta verse mas seguido, buscar mas charlas casuales o usa palabras como "me gustas", "me parece que me enganché" o reclamos un sábado a la noche porque saliste con amigos. Ese es el momento en el que se fue todo a la mierda.
El que lo plantea espera algo que sabe que no va a tener, pero lucha por aquello. El que no quiere más de lo que recibe y da todo lo que quiere y puede a ese vínculo solo quiere alejarse.

Claramente estuvimos de los lados. Creíamos estar ilusionados o se ilusionaron. Se terminó el vínculo. Se terminaron los encuentros pasionales con esa persona para siempre.

Son un verdadero problema los "mientras tanto".

Soy fácil (o es lo que quiero ser)

Fácil.
Según la RAE, fácil significa todo esto:

1. adj. Que no requiere gran esfuerzohabilidad o capacidadUn trabajo fácil. Unproblema fácil. Un encargo fácil DE realizar.
2. adj. Dicho de un sucesoBastante probableEs fácil que venga hoy.
3. adj. Que se adapta con flexibilidad a las circunstancias.
4. adj. Dicho de una mujerLiviana en su relación con los hombres.

Quiero usar fácil en su tercera acepción. 
La 4ta me parece machista, y las otras dos simplemente no se ajustan a lo que pretendo. 

Hay dos formas de llevar la vida: fácil o difícil. Entiendo por difícil a aquellas personas que complican lo resuelto, hacen imposible lo complicado e inventan complicaciones con el único fin de no hacer absolutamente nada o cumplir sus caprichos por sobre los demás. 
Fácil es aquel que aprende a resolver desde lo que tiene, con los recursos que tiene, analiza, se toma tiempo y trata de no arrastrar a nadie a sus problemas. 
¿Se cayó un taza? Se limpia y seguimos. 
¿Te fue mal en el trabajo, con tu pareja? Te das una ducha, a dormir y mañana vemos la mejor manera de actuar sin hacer cagadas. 

Hace un tiempo intenté dejar de ser una persona dificilista, histérica, vueltera. Fue complejo. Lo había logrado, hasta que me enamoré y el dificilismo se apoderó de mí con toda su intensidad. Me separé y hoy vuelvo al camino del facilismo. No vuelvo a complicarme por todo. 
Un buen ejercicio es responder como un niño. Suelen dar las respuestas mas claras, todas las soluciones en pocas palabras.
-Tengo hambre.
-Y... comé si tenés hambre. 

Ahí aparece el dificilista, que piensa en la dieta, en lo que quiere comer, en lo que tiene, en lo que le falta, en que tiene que cocinar, no le gusta la comida recalentada, la fruta no llena, ensalada a las 5 de la tarde no. ¿Para qué tanta complicación?

¿Tiene hambre? Coma. ¿Tiene frío? Abriguese. ¿Se separó de su pareja? No haga escándalo (como hacía yo) y piense en frío. ¿No le gusta su trabajo? Cámbielo. 
DEJE DE QUEJARSE.


viernes, 23 de junio de 2017

Imposible escribir sobre nada

Es viernes, son las 2 de la tarde.
Me costó una eternidad salir de la cama. Salí a las 12 del mediodía porque sonó el timbre. Al principio me hice la estúpida, no atendí. Hasta que me llamaron por teléfono.
-¿Estás en tu casa? Estoy en la puerta.

Tuve que salir.
Mentalmente cancelé ir a una charla a la que me había comprometido. No tengo ganas de relacionarme con seres humanos hoy. No es depresión, ni tristeza. Simplemente tengo ganas de estar sola conmigo.
En mi cabeza suena "Imposible escribir sobre nada" de Fito y Paulino. Solo pienso en esa frase hace algunos días.
Todas las noches mi cabeza escribe mil ideas que jamás pasan a un papel, porque no tengo ganas de salir de la cama, son las 3 am cuando aparecen las ideas, los cuentos, las historias. Algunas son buenas, pocas. Mientras pienso las oraciones también pienso que debería ir a buscar un cuaderno o la computadora para escribir todo eso. No. No merecen ser contadas. Tampoco me acuerdo de lo que pensé cuando despierto.
La rutina matinal es tremenda. Un pis, el mate, prender la compu, prender la radio, fumarme un cigarro, barrer, tender la cama. Ahí recién arranco. Puedo esperar para bañarme.

Durante la noche, mientras esas historias aparecen en mi cabeza, pienso que quizá podría ocuparme de escribir algo para publicar. Soy relativamente buena escribiendo o inventando historias. Serán los libros leídos, los parciales, los apuntes de la universidad que no tengo ganas de terminar, aquel libro que escribí a los 8 años sin haber leído nada.
Aún me acuerdo de ese librito. Fui escritora, ilustradora y encuadernadora. El contenido es dudoso, en la tapa dibujé una nena rubia. ¿Quién sabe si ese cuentito esté en algún lugar de la casa de mi mamá?
Es fácil decir que vivo de vender libros por la web, todos mis yo sabemos que eso es mentira. No vendo nada. En 9 meses habré vendido 8 libros. Mando CV por la web todos los días, durante la mañana, la tarde y la noche. No sale ni una entrevista.

Vuelve a sonar Imposible escribir sobre nada. Todo sucede sobre algo. Creo que estoy en la nada, es claro que estoy sobre algo que no puedo ver.


Un maniquí víctima de abuso sexual

En la escena había un maniquí víctima de abuso sexual con heridas de bala en el torso. Todo era complemente bizarro. El abusador, si así ...