miércoles, 19 de julio de 2017

¡Qué extraños son esos momentos en los que no hay palabras para explicar algo!
Hace un tiempo que tengo un vínculo distinto con la muerte. Intento no dramatizarla, entender que no tiene que ser con dolor sino con calma y hasta un poco de frialdad. Es cierto que lo que se tiene que hacer se hace mientras se puede compartir con ese ser que se murió y si no lo hiciste, no te lamentes.

Esta vez la muerte está próxima. Estoy en calma. Pienso más en cómo resolver lo que se puede resolver y no vivir un sufrimiento eterno. A veces flaqueo, solo necesito silencio, como ahora, que no puedo expresar qué siento. Por un lado necesito hablar con alguien, decir todo eso que pienso. Por el otro creo que es mejor estar con toda mi humanidad y seguir en pie. Es mejor callarse que decir estupideces que pueden poner mal a otros.

La salud de mi papá no está nada bien. Digamos que bastante mal. Aunque esté con un tratamiento y estemos haciendo las cosas que hay que hacer, no podemos hacer todo. El cuerpo le está pasando factura y con intereses.
Estoy cansada, a veces me siento atada. Quisiera salir un poco más, pero no puedo. Moverme de mi casa es sí y solo sí es necesario. Ver a un amigo es lujo, irme mas de 4 horas es imposible.
Si yo me voy ato a mi mamá. Ella también está con la salud un poco alterada.
Tampoco sé que me pasa con tanta claridad.

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1 morsa dice:

Los mismos de siempre

Los que sabemos esperar, los que siempre estamos, los que ponemos nuestro tiempo a disposición de los demás, los que seguimos esperando porq...