martes, 29 de diciembre de 2015

Me fui, pero volví. Mientras caminaba me di cuenta que no tenía lugar a donde ir.
Pasé por un plaza y ahí me quedé sentada. Hacía frío. Busqué la tarjeta del taxi, llamé. No pude hablar.
Ok, pedía el taxi. ¿Hacia dónde me dirigía?
-Radio Taxi. Buenas noches. ¿En qué puedo ayudarlo?
Corté. En la plaza pasaba frío, pero era un lugar seguro. Cuando no soporté mas el frío volví a donde estaba. Por lo menos iba a estar calentita y tenía una taza de café.

Las personas que pasaban por la plaza me miraban, algunos hasta se volteaban a verme. Con ninguno reaccioné. Uno me miró feo, quizá asustado. Se volteó unas 2 veces en menos de media cuadra. Le sostuve la mirada. No iba a robarme, era curioso. ¿Si le decía algo? ¿Qué? Pensé en decirle:
- Sí, es re triste. En este momento debería estar festejando, levantando una copa y estoy acá sola, con frío y triste. Una mierda. Tengo los dedos congelados. ¿Te doy lástima? Esta bien, tendrías razón en tenerme pena.
En realidad se lo dije, pero cuando estuve segura de que no me oía. Puedo ser patética, pero no quería serlo tanto.
Una vez que se lo dije agarré mis cosas y me volví. Ya no soportaba el frío. No quería volver, tampoco tenía muchas opciones. Podía gastarme un montón de plata en taxis a ningún lado o volver a casa y actuar como si nada. Nadie me estaba esperando.
Sí había gente en casa, pero no me esperaba. Supongo que ni quería que esté ahí. Daba igual. Era MI día, ella lo sabía. No iba a permitirme terminarlo como el culo.
Así fue. Abrí la puerta, seguía en el sillón tirada. Me preguntó por el gato. Le respondí lo suficiente y preparé todo para pintarme las uñas.
Aparentemente los gatos se habían peleado con un gato vecino.
No le gusta que fume y menos que fume en la casa. Prendí un cigarrillo. Me cansé de contemplar siempre sus necesidades, sus emociones y relegar las mías.
Sabía que estaba triste y no le importó ¿Por qué habría de importarme su molestia?

Grave error el de pintarme las uñas. Se me congelaron los dedos, pero me había pintado bien, sin marcas. Era un rojo carmín precioso. Era uno de esos esmaltes que no tienen nombres ridículos. Simplemente rojo carmín.

Me puse el pijama, preparé una taza de té. ¿Le hablaba? ¿Qué le decía? ¿Volvía a cargarme culpas que no tengo? ¿Era una vez más yo la que rompía el hielo de la pelea? No. Esta vez no iba a remediar nada. Si le importaba iba a hacer algo para demostrármelo. Y si no lo hacía -que era lo mas probable- vería qué hacer cuando saliera de esta emoción de mierda de sentirme sola.

Una vez surgieron las preguntas ¿No le importa? ¿Solo le importa lo que le pasa a ella? ¿Para qué me quiere en su vida? ¿Me ama? ¿Solo me quiere?

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Din don dan

Llegó la puta navidad.
Es la primera navidad sin nadie de mi familia.
El 28 de diciembre cumplo un año viviendo en México.
Después viene Año Nuevo.

No quiero tener que brindar con mi familia por skype. No quiero. Me cago en la navidad.  Me cago mucho en la navidad.

Ayer hablé con un amigo. Le estaba planteando algunas cosas que teníamos que hacer. Durante la charla él solo me escuchaba, cuando terminé de hablar me dice:
- Mira cariño, esta tarde tengo que ir con mi abuela a comprar la comida para la cena de Navidad. 24 y 25 son días muertos. El 26 tengo cena con mis amigos. El fin de semana voy a estar con mucho trabajo y ya viene Año Nuevo. Dejemos estos planes para entrado el año ¿Sale? Recuerda que navidad es en dos días.
-¿Qué día es hoy?
- Hoy es 22, por eso te digo.

Seguimos hablando de idioteces, solo quería cortar y llorar un rato. Tenía razón. Como dicen en México "me cayó el 20". Estaba bloqueando la navidad con todos los planes posibles para no pensar que iba a estar sin mi familia.
No me permití llorar. Me hice un mate y busqué cualquier ocupación para olvidarme de esa situación. Un poco mas tarde mi mamá me llama para hacer skype. Hablamos de cualquier cosa, evité tocar el tema de la cena de noche buena todo lo que pude. Mi mamá también. Hasta que no pudimos evitarlo. Me preguntó si iba a saludarla... ¡Puta madre!
Ahí entendí que iba a tener que brindar con mi familia en una videollamada,

En México brindaré a las 8 pm con Argentina. Voy a llevarme la compu y haré la videollamada con toda mi familia política.

No puedo dejar de imaginarme esa situación. Ellos en Buenos Aires alrededor de la mesa con sus copas, en la tv Crónica con el conteo, y yo a 12000 km con una copa conteniendo las lágrimas.

Releer

Pocas veces releo aquello que escribi cuando necesitaba soltar una emocion. Siento que es perder el tiempo, es revolver la mierda, dar vuelt...