sábado, 16 de febrero de 2013

Y tenía que soñarlo...

Llegó el día que tenía que soñar con él.

Era invierno, con mucho frío.
De golpe estaba entrando a escondidas a su casa donde, además, estaba durmiendo su suegra.
Nos fuimos a una habitación con cama matrimonial, nos acostamos y nos abrazamos... un rato.

Su suegra se despierta, me pide que vaya. Cuando me acompaña a la puerta quedamos en volver a vernos porque ya sabía que me había olvidado un abrigo. Bajé las escaleras, aparecí en una galería llena de locales de ropa y accesorios.

Me desperté.

PD: Como en todos mis sueños las casas son blancas y tienen escaleras.

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1 morsa dice:

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