domingo, 24 de enero de 2016

Experimentando

Con esto de la adultez llegan algunas conclusiones apresuradas, frases hechas que se repiten en mi cabeza: "Te venís mas grande y la paciencia se te va a la mierda" "Después de los 30 los años se pasan volando" y así. 
La paciencia nunca fue mi mejor cualidad, de hecho nunca tuve esa cualidad. Este año experimenté toda la paciencia que jamás tuve. Es horrible ser paciente. Fui paciente porque creí que toda mi arrongancia y soberbia no eran bienvenidas en el extranjero. Practicamente anulé 30 años de vida porteña. Uno de los peores errores que cometí en mi vida ¿Por qué? Supongo que quería agradar, que no quería avasallar cuando estaba en desventaja, tampoco quise ganarme enemigos porque sí. 
El punto es que paciencia ya no me queda. La agoté. 
Conozco las situaciones comunes, siempre son iguales. Una vez que las detecto me relajo y evito conflictos porque sé que no voy a tener lo necesario para soportar eso. Busco cosas para hacer, me voy, leo, juego con los perros, limpio. En fin, me alejo. Es mas sano. 
Aprendí que muchas veces el silencio es la mejor respuesta. Lo aprendí a las piñas, con lágrimas. Dar explicaciones a quien no quiere escuchar es para angustiarse. Tampoco hago lo que no quiero hacer. 

Aprendí que es mejor quedarme sola haciendo lo que quiero que estar acompañada haciendo lo que no quiero hacer. 

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1 morsa dice:

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