lunes, 18 de enero de 2016

Resucitar

Día duro para mí. Dije BASTA. Me dije basta.
Entonces hablé. Me puse un interlocutor que no estaba. Era un psicólogo imaginario. Lloré, me reí, me enojé.
Es verdad que la unica forma de descubrirse es hablando. Me escuché. Dije una frase que me dejó temblando. Mientras le hablaba a mi psicólogo imaginario le dije que me sentía Ave Fenix porque había cambiado mucho y con ese cambio entré a la adultez. Sigo teniendo a esa niña interna que no quiere crecer, que se quita edad porque los 30 le dan miedo, pero asumí mi adultez.
En ese momento, mientras me escuchaba, sentí una liberación tremenda de abrir los ojos a eso. La niña interna entró en pánico. ADULTEZ. Soy adulta.
Soy eso a lo que le tenía miedo. Soy una mujer plena en etapa de transición. Soy hija, pero ya no soy "la nena", esa nena que papá no quiere ver crecer, que vió crecer cuando se subió a un avión y mudó su vida a otro país.
El tema acá es que esa nena no se dio cuenta en ese momento. 1 año después de eso puedo verlo.
Viene a mi cabeza la imagen de subir la escalera mecánica con una mochila, una valija de mano, papeles listos, lista para embarcar. Al pie de la escalera estaban mis papás llorando porque me iba. Intentaba contener las lágrimas, no quería que me vieran llorar.

Ellos veían que la nena iba a hacerse adulta en el exterior, a crecer a golpes y no podían hacer nada, ya no podían cuidarla o protegerla si se golpeaba.
Yo pensaba en mi nueva vida sin pensar que los cambios que me venían iban a ser duros, me iba a golpear y tenía que enfrentar esa batalla con todas mis armas. No supe con qué armas contaba hasta que tuve el primer fondo emocional. Ahí pude verme, con miedo. No quise ver todo.

En meses cumplo 32 años. Y ya no siento verguenza, no tengo miedo de crecer. Ya no soy la hija mayor que no quería crecer. Mi hermana siempre fue más adelantada que yo, maduró mucho antes. Cuando me decia que era una pendeja, que no podía hacer lo que hacía como una adolescente eterna me enojaba mucho. Tenía razón. Dicen que no hay mas ciego que el que no quiere ver. Estuve ciega.

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1 morsa dice:

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