lunes, 19 de agosto de 2013

Border II

Una noche, como una vida, solo puede terminar bien cuando empezó mal.
(Frédéric Beigbeder. Historias de éxtasis)

Entramos al bar. Fuimos al piso más alto. El espectáculo era una verdadera porquería. No nos gustó, así que bajamos. Ahí no veíamos nada; hablábamos bajito. Las otras personas que estaban en el bar parecían disfrutar del espectáculo.
Pedimos una cerveza. Hablábamos mucho, era fluida la conversación. Todo el tiempo tuve la sensación de que la conversación no llevaba a nada.
Su hombro estaba dolorido y su cara lo reflejaba. En cuando vimos un sillón desocupado fuimos. Ya teníamos tragos. Seguía la charla. Tenía ganas de fumar, no le propuse que me acompañe, ella decidió venir.
Entendía menos que antes ¿Tenía que interpretar que la pasaba bien? Su cara no demostró mucho en toda la noche, excepto el dolor de hombro.
Hacía frío, yo fumaba, hablábamos, pero distantes.
Entramos al bar. Eran las 2 am aprox, fuimos arriba, había menos luz, algunas parejas bailando y nosotras en el sillón.
Le propuse hacerle unos masajes, se negó al principio pero accedió. Unos segundos y nos estábamos besando. Muchos besos, hasta desesperados. De la boca al cuello, del cuello bajando a las tetas. Una a la otra. Ella ponía algunas trabas cuando mis besos querían ir más allá. Yo me dejaba hacer, me encantaba, se lo demostraba. Pocas veces me había sentido así. ¿Quería más? Sí, quería mucho más.
De golpe pensé: "Sam, no la conocés ¿Vas a dormir con esta mina la primera vez que la ves?"
Y... aunque moría de ganas prefería volver a verla y que pasara lo que pasara.
Los besos paraban en breves instantes de charla. Solo quería que sigan los besos. La gente se iba y nosotras nos besábamos. Llegaban cada vez mas lejos, me encantaba.
El bar cerraba y teníamos que irnos.
Fuimos juntas hasta la esquina. Cada una tomó un taxi.

Llegué a mi casa flotando. Me acosté.
La tarde del domingo tenía un cumpleaños y después la presentación de un libro.
Tenía ganas de escribirle, pero no quería ser cargosa. Me escribió ella.

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1 morsa dice:

Los mismos de siempre

Los que sabemos esperar, los que siempre estamos, los que ponemos nuestro tiempo a disposición de los demás, los que seguimos esperando porq...