lunes, 12 de marzo de 2012

Hola y CHAU

Mis vacaciones duraron poco. Muy poco.
El sábado al mediodía salí para la isla del Tigre. Llegué y me instalé.
PAZ, PAZ y más PAZ.

Me quedé, di vueltas, leí, pinté, tomé mates, dormí la siesta. El único ruido, además de la vez de la gente, eran los pájaros, los grullos y alguna moto de agua o barquito que pasaba de casualidad.
A la noche cuando todos se habían ido a dormir me metí en la pileta. ¡GENIAL! Sola en la pileta con la luz de la luna y los perros de la isla cerca.

El domingo a la mañana me tomé una lancha al Puerto de Frutos. (Una verdadera mierda: gente y mas gente, caminando a la velocidad de una tortuga, cañas, lámparas, niños alterados) Solo una hora en ese lugar del horror. Salí caminando para la estación. Tomé unos mates y volví a tomar la lancha a la isla.

Cuando llqgué vi que todos tenían cara de preocupación, sin entender nada. Pregunto qué pasó:
-Se ahogó una nena al mediodía. Vino prefectura, hicieron algunas preguntas. Algunos están declarando.

Bueno... ¿Qué hago? ¿Me vuelvo? ¿Me quedo? Pensé un poco. No daba quedarme en ese lugar donde el clima era raro, incómodo, de preocupación y de espera constante de llamados con novedades, analizando cómo fue que esa nena llegó al agua, la desesperación de la madre, el llanto del hermanito.

En fin... otra vez en Buenos Aires.

Adiós al ruido de los grillos, de los pájaros, de la paz del agua.

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1 morsa dice:

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