Mi almohada estaba acostumbrada a escuchar la historia de mi vida, las mismas conclusiones, los mismos amores que no fueron. Hace unas noches se cansó de las lágrimas, y ya no lloro más.
Ayer se cansó completamente, de todo, y le mandó altas dosis de optimismo a mis pensamientos, una sonrisa a mi boca.
La cagó haciéndome soñar en ese pedacito de infancia que aún me duele. Cuando me levanté había sido solo un sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
1 morsa dice: